domingo, noviembre 28, 2004

CONSTRUYENDO CONFIANZA, PARTE II : La Confianza que te Pido

Cuando quiero que alguien confíe en mí. ¿Qué hago? ¿Me dedico a hacer las cosas como creo que ella las quiere? ¿Me aseguro de no fallarle? ¿Demuestro mi valía una y otra vez? Al igual que en la ecuación de la que hablamos en el artículo anterior, en este caso
Es la otra persona la que me otorga su confianza, en el momento que lo decide.

Lo único que yo puedo hacer es crear condiciones en las que la otra persona se sienta cómoda de darme su confianza. Generalemente tiene que ver con qué tan competente se siente ella en mi presencia.

¿Cómo la observo? ¿Actúa con naturalidad ante mi, o la veo frustrada, sin saber qué hacer, perdida? Si recuerdo que esto tiene que ver con ella y no solamente conmigo, me es más fácil observar qué acciones mías generan las reacciones que no me gustan en ella. Es decir, si no me culpo a mi mismo, puedo transformar nuestra relación para construir confianza.

Invirtiendo en nuestro futuro juntos, puedo crear posibilidades de acción que establezcan la relación de confianza. Una estrategia que a veces resulta iluminadora es actuar como si esa persona confiara plenamente en mi. Encuentro que actúo muy distinto cuando se que el otro confía en mi, que cuando siento que no lo hace.

Por ejemplo, cuando alguien confía en mi, me siento plenamente comprometido con lo que me pide. Si ya dije que sí, muero en la raya antes de fallarle. Hago hasta lo imposible, y le digo abiertamente si existe la posibilidad de no cumplir en tiempo y calidad de lo comprometido. A veces este simple cambio me muestra cómo yo contribuyo a la desconfianza, e inclusive me enseña específicamente en qué puntos no vemos el mundo igual.

Por otro lado, si observo que confía en mi en algunas cosas y otras no, puedo capitalizar esta confianza esforzándome por agradecerla explícitamente y cumplir cabalmente con las situaciones a las que me compromete.

Por último, puedo hablar abiertamente con el otro acerca de cómo me siento en su presencia. Muchas veces, las personas tienen motivos para desconfiar en general, o para desconfiar de mi en particular, pero son incapaces de observar lo que yo siento en esa situación si yo no se los digo.

La confianza puede ser otorgada con facilidad a alguien que nos hace sentir significativos e importantes, que nos da el lugar que nos corresponde en la relación. A alguien que reconoce nuestras competencias y nos brinda las suyas plenamente, sin excesiva competitividad y con sincero reconocimiento por nuestra mutua contribución. Y, por cierto, es más fácil confiar en alguien que consistentemente nos dice las cosas directa y honestamente que en alguien que nos engaña.

Así que, si quieres que alguien te de su confianza, pariticipa con él. Aprende cómo le gusta involucrarse e involucrarte. Recibe su influencia con gusto y ofrece la tuya con seguridad. Pídele que te diga cómo se siente en su presencia, escuchando de manera que le invites a ser más honesto.

Y recuerda...sigues estando en sus manos. Haz para ti el ejercicio del peor escenario:
¿Qué harás si nunca confía en ti?
Imagina el caso y observa lo que sucede contigo. A mi me ha servido en más de una ocasión para relajarme al respecto y colocar mis energías donde realmente me interesa tenerlas.

Si este asunto es relevante a tu situación actual, coméntalo con tu coach o escribe tus comentarios aquí para que continuemos la conversación. Solo tienes que oprimir la liga "post a comment". Confío plenamente en que lo harás si sientes la necesidad...

¡HASTA PRONTO!


jueves, noviembre 11, 2004

CONSTRUYENDO CONFIANZA, PARTE I : La Confianza que te Doy

No hay nada mas importante en las relaciones humanas que la confianza. Pero, ¿Cómo se construye? Este es quizás, el tema mas inquietante, que aparece vez tras vez en el coaching. Probablemente porque es un tema central a la vida en común.

Keith Yamashita y Sandra Spataro en su formidable libro UNSTUCK dicen:

La confianza es una cuenta de banco. Invierte a menudo.

Parte del problema, por cierto, es cómo definimos la confianza. A menudo la vemos como algo que los demás se tienen que ganar. Tienen que hacer "ciertos méritos" para que yo suelte prenda. Y vice versa.

Esto crea una excesiva tensión en las relaciones que no necesariamente lleva a la confianza. Para mi, la ecuación se resuelve exactamente al revés. Soy yo quien otorga mi preciosa confianza a quien me venga en gana. En ocasiones, me equivoco y confío en quien menos debiera. La confianza sigue siendo mía y puedo retirarla cuando quiera.

En otras ocasiones, no la doy a quien debiera y esto retrasa la solidez de nuestra relación y de los resultados que podemos dar juntos. ¡Qué pena! ¡Me choca cuando esto sucede!

Siempre, por supuesto, actúo de acuerdo a mis propios temores. Es necesario evaluar: qué es lo peor que podría suceder si me equivoco al darle mi confianza a esta persona (o grupo de personas). Entonces puedo decidir si hay algo que pueda hacer para otorgar la confianza a la vez que evito el peor escenario. Muchas veces se trata incluso de hablarlo abiertamente. Decir, "confío en ti para esto, aunque tengo miedo de aquello. Estaré pendiente yo misma de esto otro para sentirme mas tranquila..."

Vale la pena reflexionar: ¿Cómo otorgo mi confianza? ¿Qué miedos tengo al respecto? ¿Cuáles son los riesgos reales?

Encuentro que este es un buen tema para una larga escritura automática (10 a 15 minutos) y un análisis a fondo en el contexto del coaching. Para muchos de nosotros, este es un tema central en las relaciones. Ojalá podamos compartir a través del botón de comentarios lo que encontramos en este autoanálisis.

En el próximo artículo veremos el lado contario de la moneda:

¿Cómo puedo generar condiciones para que el otro me otorgue su confianza?

sábado, noviembre 06, 2004

APROXIMACIONES SUCESIVAS PARA LA TRANSFORMACION

Cuando me encuentro haciendo un cambio de fondo en mis acciones, me topo con que el miedo me congela, o me encasilla en mis patrones clásicos de acción. Se que no quiero hacerlo así, pero en el momento es lo que surge.

La transformación requiere de paciencia y de constancia, pero sobre todo de conciencia. Recuerda que todo lo que ocurre, te guste o no, es importante para la transformación. A mi me sirve ver los aciertos o tropiezos de cada día como aproximaciones sucesivas para la transformación que quiero.

Recientemente me encontré con un amigo, llamémosle Fer, que me platicó su dilema: sabe que tiene dificultades para relacionarse en ocasiones en las que se siente ignorado. Y, por la situación actual de su autoestima, y los cambios en su trabajo, esto ocurre a menudo. Hace ya unos meses que ha adquirido conciencia de esto. Se lo han dicho en feedback, le ha puesto nombre al conocer su autoestima en EL ELEMENTO HUMANO, y ha habido ocasiones en las que orgullosamente ha ido más allá de la dificultad.

Notando que cuando se siente ignorado se enfurece y tiende a callar, ha adoptado la estrategia de ser el primero en hablar en cada junta, exponiendo sus puntos de vista. ¿Ingenioso, verdad? Solo que, como todo, no siempre funciona. Fer observa con un renovado coraje que a veces "no lo dejan" hablar, o no le escuchan aunque hable primero y en esas ocasiones, siente hervir la sangre y cae en un silencio sepulcral más infranqueable que el anterior.

¿Habrá errado la estrategia, se pregunta? No lo creo. Su estrategia era el perfecto balance opuesto a la de callar. Sin embargo, la defensividad sigue ahi, aunque la acción sea distinta. Ha llenado el cuadro de un extremo y el del otro. ¿Cómo puede ir un paso mas allá de "hablar primero" o uno menos de "callar por completo"? Este es, para Fer, el siguiente paso.

Posiblemente, puede hablar segundo, hablar dos veces, o hablar de que se siente ignorado. Quizás pueda intentar callar mientras el coraje pasa, escuchar a otros mientras calla o anotar lo que calla en un papel y hablarlo después. Las estrategias son, y deben ser, muchas. El objetivo de una transformación como la que enfrenta Fer es lograr el cambio de manera profunda. Cuando el sentirse ignorado ya no lo congele y sea una sensación a la que se puede enfrentar con un arsenal de distintas opciones, las acciones no serán más estrategias. Como aprender a nadar, la respiración, el braceo y el ritmo serán su segunda naturaleza.

¿Se volverá a sentir ignorado alguna vez? Seguramente. Pero esta sensación no lo congelará sino que le hará buscar creativa y automáticamente acciones productivas que resuelvan las dificultades que se le presentan. En otras palabras, el cambio será permanente y evolutivo, y sus reacciones, simplemente suyas.

Ver Diagrama

lunes, noviembre 01, 2004

ELEGIR ES RENUNCIAR A LO DEMAS

No hay balance sin elegir y no hay balance sin renunciar. Elegir siempre implica tomar un camino y no los demás. Es esta pérdida lo que a veces nos congela sin decidir.

La rueda gira inexorablemente hacia el futuro de mi vida y si me quejo de tener demasiado en mi plato, es preciso elegir. Cuando me encuentro abrumado por las decisiones, no me doy cuenta de que muchas veces no es la elección lo que me preocupa, sino la renuncia que implica. Entonces, renuncio, pero a mi derecho de elegir y dejo correr las cosas a ver a dónde llego. ¿Suena familiar?

Es importante hacer la reflexión: ¿En qué aspectos estoy renunciando a mi derecho de elegir? ¿Qué cargos ya van en automático a la cuenta del tiempo de mi vida?

En ocasiones nos sentimos agobiados por la cantidad de demandas que existen sobre nuestro tiempo. Este es otro ejemplo de elección, central para el balance de vida. ELIGE hoy - más concientemente que de costumbre- en qué ocupas tu tiempo y recuerda que el tiempo es tuyo. Seguramente esto implicará dejar algunas cosas. Asegúrate de que éstas sean las que por ahora no tienen prioridad en tu vida.

A menudo me preguntan cómo le hago para hacer tánto y para cubrir los múltiples roles que he elegido: madre, profesional, consultora, escritora, cantante, amiga, confidente, voluntaria. El secreto es elegir bien y una vez electo, vivir plenamente cada momento, en el presente. Incluyendo, los momentos en que visualizo mi futuro. También implica, por supuesto, que en ocasiones se me pasa la mano y se desbalancea mi vida con demasiado que hacer. En ese momento, hago cita conmigo y llevo a cabo el ejercicio que describí en este artículo. Cada nueva versión del ejercicio me aclara más quién soy y quién quiero ser.

¿Estás eligiendo activamente tu inversión de tiempo?

viernes, octubre 29, 2004

¿Que es COACHING?

¿Porqué lo necesito?

Tánto hemos valorado la autosuficiencia en nuestros tiempos que a veces en difícil que alguien pueda ayudarme. Sobre todo si siento que las cosas no me han salido demasiado mal.

El coaching es un proceso extremadamente rico en el que el poder de la decisión sigue recayendo el mi. El coach, sin embargo, me acompaña, observa y comparte sus observaciones. Como el entrenador deportivo, que orienta a que su atleta de lo mejor de si, el coach simplemente me apuntala para lograr lo que yo quiero.

Este tipo de apoyo se asemeja al que recibo de un buen amigo. De hecho, mi mejor coach: Sandy, cuando eramos jóvenes, se quejaba de que yo la escuchaba en lo que me decía y luego hacía lo que me daba la gana. Con el tiempo comprendimos que de eso se trata: tener el lujo de otro punto de vista, del apoyo incondicional y de todo lo que implica alguien a tu lado, sin perder el enfoque de que el paso tengo que darlo yo.

En el Modelo Quidam de Coaching, el enfoque está en construir la autoestima suficiente para tomar acciones permanentes y evolutivas que me dirijan a donde quiero y me permitan ir mas allá de las acciones exitosas pasadas.

Hoy por hoy, ¿quiénes son mis coaches? ¿En quién confío para decirme honestamente cómo me ve? ¿Cómo me entero de lo que realmente quiero?

Si aún no lo has hecho, responde este cuestionario, te ayudará a afinar tus metas. (Por ahora solo está en inglés. Espero pronto ofrecerlo en español)

Freegoalsreport-Quiz

martes, octubre 26, 2004

RESOLVER O SUPERAR

Todos nos hemos topado alguna vez con un problema que parece ser irresoluble. En particular, una relación que no nos gusta. Unas circumstancias desfavorables que parecen no tener fin. Es fácil elegir la frustración en esos momentos y creer que no hay salida.

Pensar así nunca nos saca del apuro.

Bien lo decía C. Jung:
Los más grandes e importantes problemas de la vida son fundamentalmente irresolubles. Nunca pueden resolverse, solo superarse.

¿Superarse? ¿Cómo es eso? El meollo consiste en adquirir un nuevo nivel de conciencia respecto a la dificultad, en particular a mi participación en ella.

Podrías preguntarte:

1) Si yo hubiese elegido esta situación, tal como está, de manera inconciente, ¿Porqué lo habría hecho? ¿Qué estoy ganando dentro de tánta pérdida?

2) ¿Cómo contribuyo yo a que continúe esta situación? ¿Qué puedo cambiar YO -sin que intervenga el otro- para moverme de donde estoy?

3) ¿En qué estoy siendo defensivo? ¿Qué miedos míos evitan que tome otro camino?

Estas tres preguntas pueden ser un buen punto de partida para pasar a un nuevo nivel de conciencia. También el visualizarme en la solución y observar lo que YO hago o dejo de hacer en esa situación. He encontrado que cuando menos lo espero, los vientos cambian y todo cae en su debido lugar. El río que antes me ahogaba ahora es un vaso de agua y yo he salido fortalecida de la experiencia.

Así que, no te empeñes en resolver. DISUELVE tus problemas a través de la conciencia. Tu coach puede ayudarte. O incluye aquí tus comentarios y escucha lo que otros tienen que decir...

martes, octubre 19, 2004

ESUCHAR PRIMERO, HABLAR DESPUES

PRACTICA TU ESCUCHA

La apertura es la base de todo aprendizaje sobre mi mismo. Dicho esto, es importante recordar que la apertura empieza por el escuchar y el rol del escucha es la posición MAS PODEROSA para efectuar un cambio en una relación y en la profundidad de la comunicación con alguien. En esta semana, busca escuchar mas a las personas con las que has entrado en conflicto en semanas anteriores. El escucha debe ser profundo y dirigido a interesarte en el contenido completo de lo que quiere expresar el otro. Estos puntos ayudarán en el proceso:

1. No por escuchar, estoy de acuerdo.
2. Quiero entenderte, especialmente porque tu punto de vista es muy distinto al mío.
3. Puedo anotar mis reacciones a tus comentarios, en lugar de saltar a la posición de hablar. Una vez que los anoto, los dejo en el papel y no en mi mente, concentrándome de nuevo en escucharte.
4. Si en algún momento estoy pensando en mi reacción en lugar de escucharte, lo digo abiertamente y me vuelvo a conectar con tu mensaje.
5. Al "terminar" de escucharte, te comparto lo que te escuché decir - música y letra - es decir, incluyendo lo que no dijiste pero yo percibí.
6. Valido contigo si lo que yo escuché y lo que quisiste decir se parecen.

Anota cómo te va en este proceso y escribe aquí tus comentarios para que podamos dialogar al respecto.

Lleva un "diario" de lo que aprendes de ti escuchando...

¡Hasta pronto!

lunes, octubre 11, 2004

Vamos Por Una Vida Mejor

Hola! Este sitio es un lugar ideal para buscar inspiración en el camino de coaching que has emprendido. Aquí podremos compartir ideas, conversar, intercambiar información y alimentar nuestro espíritu. Escribiré aquí sobre las cosas que ustedes, los receptores de lifecoaching me inspiran, me preguntan, me enriquecen. ¡Bienvenido seas, amigo!