miércoles, febrero 07, 2007

RETOS DE LA NATURALEZA POSITIVA DEL COACHING

Uno de los temas que más dificultades plantea en el Modelo Q® de coaching es el de la naturaleza positiva que mantiene el coach durante el proceso. Es decir, habrás notado que el coach te anima a pensar en lo que deseas, en lugar de enfocar las dificultades que tienes para lograrlo. En lugar de que se enfoque a resolver problemas, ella te invita a explorar posibilidades.

¿Quién podría negarse a eso? La respuesta a veces es simple: YO. ¿Es que acaso hay algo mal conmigo? ¿Estoy siendo "demasiado" negativo? Quizás no es el caso. Lo que sí es cierto es que tu coach está enfocando una parte de la realidad que quizás no habías observado y ese es su cometido: invitarte a ver las cosas de manera diferente, a actuar de formas en que no habías actuado antes, a visualizar lo que sí deseas en lugar de lo que te falta.

Recientemente me topé con un libro que habla sobre este y muchos otros fenómenos (estará en mis recomendaciones de TIPS Q, de tánto que me gustó). Se trata de "Tropezar con la felicidad" de Daniel Gilbert y está lleno de referencias a estudios psicológicos. En el Capítulo 8, nota algo curioso. Gilbert escribe:

"No podemos vivir sin realidad, ni sin ilusión. Cada una tiene su propósito, cada una impone un límite a la influencia de la otra, y nuestra experiencia del mundo es el ingenioso compromiso al que han llegado esas dos férreas contendientes."

Estamos tan acostumbrados al enfoque de solución de problemas, que no reconocemos cuando éste nos falla. Le tememos tánto a la ilusión precisamente porque nos ha desilusionado tántas veces. Es curioso que no seamos igual de estrictos con nuestra habilidad para resolver los problemas. Ciertamente, evitamos la decepción, considerando el enfoque positivo como un autoengaño. ¿Es menos real lo que deseo tener que lo que ahora carezco? Dejamos de aspirar, porque aspirar ha sido doloroso. ¿Pero conocer el problema ahora, e incluso las posibilidades de resolverlo, nos ha servido para solucionarlo?

La mayoría de los receptores de coaching pueden hablar durante horas de cuál es el problema, pero tienen mucha dificultad para articular cómo serían las cosas si todo fuera como ellos quieren. Atreverte a hacer esto resulta un paso tan osado como reconocer tus problemas. Sabes que estás pasado de peso y que si comes menos y haces más ejercicio, otro asunto te ocuparía. ¿Sabes también por que TU, en particular deseas ésto? ¿Qué te imaginas haciendo con menos peso? ¿Porqué es importante para ti ahora? ¿Qué se requiere para "romper la inercia"?

Cuando me encuentro ante estos cuestionamientos, inevitablemente recuerdo aquella canción de Barbara Streissand que escuchaba en mi infancia y que decía algo como "si algo sale mal, soy la primera en enterarme aunque sea la última en saber" y en contraste, "si algo sale bien, es común que me pierda. Es algo tan inusual que juro que no me puedo acostumbrar a algo tan bueno".

La buena noticia es que aunar la percepción positiva con la acción nos protege de ser unos ilusos perdidos y nos proporciona la energía necesaria para el cambio. Por curioso que parezca, desenfocar el problema es a veces el camino más útil a la solución. Si te permites volar durante un momento, te saldrán alas para continuar. Y ni siquiera es necesario hacerlo ante un gran precipicio. Unos cuantos saltos iniciales te darán la idea. Lo hemos visto suceder vez tras vez. Seguramente no serás la excepción.

¡Mucho éxito!

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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Gran parte de las exposiciones giran en torno a nuestro receptor y como podemos ayudarlo; y el cómo transmitir un enfoque positivo a nuestros receptores, como coaching, no siempre podría ser fácil, menos aún cuando en lo personal uno puede estar decaido, la pregunta aqui es: ¿Cómo lograr que nuestro ánimo personal no sea trasmitido negativamente a nuestros receptores?, por lo que, considero que para lograr ser un buen guía, es importante estar bien con nosotros mismos, que nuestra autoestima y autoconomientos sean las bases primordiales para lograrlo, ¿Cuáles serían entonces los consejos que podrías dar para que situaciones personales no influyan en el desempeño del coach?


POM

Monica Diaz dijo...

Efectivamente, Pedro. Que el coach trabaje su propia autoestima es importantísimo en este proceso, pero por supuesto que con todo y eso, hay situaciones en la que es menos fácil mantenerse en positivo. Yo creo firmemente que en esos casos es mejor ser abierto con el receptor: "Hoy vengo un poco desanimado. A ver si con lo que trabajemos hoy me pongo de mejor semblante." La relación de coaching debe ser cercana y real. Nada descompone más una relación que la falta de apertura. Respecto al enfoque positivo del coaching, se refiere - como lo hemos platicado - a conservar la confianza en que el RECEPTOR es capaz de lograr su cometido y de que podrá hacerlo en el tiempo establecido. El coach confía en que su receptor será exitoso y colabora con él para asegurar esto. Si quieres, puedes ver algunos tips para mejorar autoestima en http://tipsq.blogspot.com

Saludos....Mónica

Anónimo dijo...

Definitivamente esto del couching no es una tarea fácil, pero sí es algo comfortable y revitalizante, ya que te hace sentir útil y amigable de manera que te confirma la teoria de que puedes llegar a ayudar a alguien (no quiere decir que éste no puede, o que se ve mal), pero el hecho de intertarlo y ver los logros obtenidos poco a poso, animan a seguir en el proceso y enfocar tus esfuerzos a alcanzarlo. Yo en lo personal me siento bien conmigo y con mi receptor pues tambien estoy aprendiendo mucho, y creo que estamos haciendo un buen trabajo.... ya veremos los resultados mas delante.

Anónimo dijo...

Es evidente que si las cosas las hiciéramos únicamente los días en lso que estamos de "buen humor", o que las cosas no van"mal", difícilmente podríamos llevar un coaching de forma efectiva.
El estar siempre alerta, siempre positivo y lograr impulsar al receptor no es tarea fácil. De igual forma si el receptor pasa por algún "bache"...Básico creer en nosotros mismos como coaches y claro está confiar en el Receptor y creer que tiene la capacidad*