Cuando hablaba del balance en el trabajo, planteaba el punto de que muchas personas argumentan que el trabajo no les deja tiempo para otras cosas. En realidad, elegimos cómo invertimos las 24 horas que todos tenemos. El truco del balance es usar tus energías de manera eficiente. Las personas que tenemos tiempo para todo, no es que hayamos podido expander las 24 horas, sino que les sacamos todo el jugo posible. Es más, la sensación de "tener tiempo para todo" tiene mucho más que ver con qué hago que con cuánto hago.
Las expectativas que guardo tienen todo que ver con el equilibrio. Si mis expectativas no son razonables, estaré continuamente insatisfecho con un área de mi vida e invertiré en ella más energías de las que vale la pena invertir. Hoy en día, muchos hemos optado por reducir las expectativas al mínimo. Si bien esto evita el dolor de no lograr los propios cometidos, también nos resguarda de la dicha que espera siempre a la vuelta de la esquina.
Veamos si podemos ir a su encuentro. Hoy mismo y desde ahora en adelante.
La siguiente meditación me ha ayudado a reenfocar mis energías cuando las he sentido desbalanceadas. Te la comparto sabiendo que te puede ser útil. Espero sinceramente que la disfrutes.
Como siempre, busca un lugar y momento que apoyen tu disposición a meditar. Para mi, es la paz de mi recámara, pero conozco gente que simplemente cierra su oficina o que aprovecha incluso una meditación activa mientras corre. Si tienes dudas de cómo meditar, hay muchos buenos recursos que describen el proceso tanto en la red como en papel. Si tienes alguna consulta específica, no dudes en contactarme (contact@e-quidam.com).
Relájate y respira profundamente. Haz conciencia de tu cuerpo y su posición. Busca ajustarlo hasta que quede de tal manera que la respiración fluya por todo tu cuerpo en cada inhalación y lo abandone completamente en cada exhalación. Observa cómo te relajas aún más.
Dirige tu conciencia hacia el centro de tu ser. Un lugar lleno de energía y de paz. (15 segundos)
Ahora, deja que aparezca una imágen de ti viviendo el día de hoy. En la imágen te ves haciendo cosas cotidianas. Notas que algo es distinto: estás viviendo tu día completamente en armonía con lo quieres lograr. Obsérvate actuando y siendo justo la persona que quieres ser. Toma conciencia de lo que haces y de cómo lo haces. (40 segundos)
Toma conciencia de cómo te sientes haciéndolo. (15 segundos)
Nuevamente respira con profundidad y empieza a hacer conciencia de tu cuerpo en el momento y posición actuales. (5 segundos) Cuando sientas que es el momento, abre lentamente los ojos y mueve tu cuerpo.
Anota en un cuaderno tus reflexiones después del ejercicio anterior y tres acciones que deseas disfrutar el día de hoy. Agéndalas y asegúrate de llevarlas a cabo. Hoy tienes tiempo de hacerlas, porque el dedicarte a ellas hará rendir mejor el resto de tu tiempo.
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¡Hasta pronto!
