lunes, octubre 17, 2005

BUSCANDO EL EQUILIBRIO, PARTE III: ¿A QUÉ LE TIRO?

Lo que esperas de tu vida marca de manera importante qué tan satisfecho estás con ella. Pero también marca dónde inviertes tus energías. Con tristeza observo que es un área de inconciencia para muchos de nosotros.

Cuando hablaba del balance en el trabajo, planteaba el punto de que muchas personas argumentan que el trabajo no les deja tiempo para otras cosas. En realidad, elegimos cómo invertimos las 24 horas que todos tenemos. El truco del balance es usar tus energías de manera eficiente. Las personas que tenemos tiempo para todo, no es que hayamos podido expander las 24 horas, sino que les sacamos todo el jugo posible. Es más, la sensación de "tener tiempo para todo" tiene mucho más que ver con qué hago que con cuánto hago.

Las expectativas que guardo tienen todo que ver con el equilibrio. Si mis expectativas no son razonables, estaré continuamente insatisfecho con un área de mi vida e invertiré en ella más energías de las que vale la pena invertir. Hoy en día, muchos hemos optado por reducir las expectativas al mínimo. Si bien esto evita el dolor de no lograr los propios cometidos, también nos resguarda de la dicha que espera siempre a la vuelta de la esquina.

Veamos si podemos ir a su encuentro. Hoy mismo y desde ahora en adelante.

La siguiente meditación me ha ayudado a reenfocar mis energías cuando las he sentido desbalanceadas. Te la comparto sabiendo que te puede ser útil. Espero sinceramente que la disfrutes.

Como siempre, busca un lugar y momento que apoyen tu disposición a meditar. Para mi, es la paz de mi recámara, pero conozco gente que simplemente cierra su oficina o que aprovecha incluso una meditación activa mientras corre. Si tienes dudas de cómo meditar, hay muchos buenos recursos que describen el proceso tanto en la red como en papel. Si tienes alguna consulta específica, no dudes en contactarme (contact@e-quidam.com).

Relájate y respira profundamente. Haz conciencia de tu cuerpo y su posición. Busca ajustarlo hasta que quede de tal manera que la respiración fluya por todo tu cuerpo en cada inhalación y lo abandone completamente en cada exhalación. Observa cómo te relajas aún más.

Dirige tu conciencia hacia el centro de tu ser. Un lugar lleno de energía y de paz. (15 segundos)

Ahora, deja que aparezca una imágen de ti viviendo el día de hoy. En la imágen te ves haciendo cosas cotidianas. Notas que algo es distinto: estás viviendo tu día completamente en armonía con lo quieres lograr. Obsérvate actuando y siendo justo la persona que quieres ser. Toma conciencia de lo que haces y de cómo lo haces. (40 segundos)

Toma conciencia de cómo te sientes haciéndolo. (15 segundos)

Nuevamente respira con profundidad y empieza a hacer conciencia de tu cuerpo en el momento y posición actuales. (5 segundos) Cuando sientas que es el momento, abre lentamente los ojos y mueve tu cuerpo.

Anota en un cuaderno tus reflexiones después del ejercicio anterior y tres acciones que deseas disfrutar el día de hoy. Agéndalas y asegúrate de llevarlas a cabo. Hoy tienes tiempo de hacerlas, porque el dedicarte a ellas hará rendir mejor el resto de tu tiempo.

Espero con entusiasmo tus comentarios. Puedes agregarlos en la liga COMMENTS que aparece al calce de este mensaje.

¡Hasta pronto!

miércoles, marzo 16, 2005

BUSCANDO EL EQUILIBRIO, PARTE II: LA FAMILIA

En el centro de mi vida está la familia.

¡Cuántas veces he escuchado esto en personas que viven una vida totalmente incongruente con el enunciado! ¡En cuántos de los coachings que hemos hecho en los últimos años se ha vuelto tema de reflexión! La familia se concibe como la unidad de pertenencia más básica con que contamos a nivel social. No importa cómo concibas el término familia. Puede ser que visualices a tu cónyuge, a las personas que comparten tu espacio, a tus padres y hermanos, a un complejo y amplio grupo de primos, parientes y familiares o a personas con quienes te une un lazo más importante que el de la sangre. No importa el color y el sabor que tú le das a la palabra FAMILIA, de seguro tienes una.

Darle prioridad a la familia no es solamente un asunto de ser bueno con ellos, sino que es un asunto de identidad propia. Quien no encuentra el modo de balancear y hacer relevante la familia en su vida, difícilmente tiene equilibrio.

¿Qué le inviertes a tu familia? ¿Dinero? ¿Tiempo? ¿Afecto? Revisa si esta relación con ellos te tiene satisfecho.

¿A quién quieres incluir/excluir de tu concepto de FAMILIA? Quizás sea el momento de reducir o de ampliar el concepto que tenías para poder traer a la familia a su debido equilibrio en tu vida. Para muchos, es abrumador tener que cumplir con los requerimientos de una familia numerosa y extendida. Para otros, es el mejor momento de concebir un nucleo más extendido de familia. Allegarse de los que se quiere incluir y alejarse de los que se quiere considerar en un círculo más lejano es uno de los puntos más importantes a considerar para balancear la familia en tu vida.

Una vez definido esto, enfoca el grupo que consideras tu familia. Para cada miembro del grupo y para el grupo completo, respóndete las siguientes preguntas:

¿Cómo está mi relación con esa(s) personas(s)?

¿Me siento satisfecho con la inclusión que tenemos?
¿Con la influencia que tenemos el uno en el otro?
¿Con el afecto que nos demostramos?
¿Qué puedo yo hacer/dejar de hacer, INDEPENDIENTEMENTE de lo que haga el otro, para mejorar la relación?

Asígnate una acción por semana para las próximas 4 semanas, que te ayuden a equilibrar tu familia en el plano de tu vida. Agéndalas, dales prioridad y házlas. Como en todo el coaching que hemos hecho, lo importante es empezar en la acción. No te preocupes por agotar en 4 semanas todo lo que hay por equilibrar. Después de las cuatro podrás añadir otras más hasta el infinito si lo deseas. Por ahora, concéntrate en las 4.

Después de 4 semanas, date vuelta y observa si tu vida está en mayor equilibrio y - si deseas - haz click en los comentarios y cuéntanos cómo te fué. O bien, platica con tu coach para encontrar tus reacciones al ejercicio y siguientes pasos. ¡Que disfrutes a tu familia!

martes, febrero 08, 2005

BUSCANDO EL EQUILIBRIO, PARTE I: EL TRABAJO

Cuando hablo con ejecutivos acerca de sus cargas de trabajo y el tiempo que invierten en esta importante parte de sus vidas, frecuentemente me topo con que salen de su casa antes de las 7 am y no regresan sino hasta las 10 pm. Cuando hago coaching a personas que quieren mejorar su relación de pareja, o su relación con los hijos, o tener mas tiempo para si mismos, el obstáculo casi siempre resulta ser el tiempo que pasan en la oficina. Pero veamos un momento, ¿porqué lo hacemos?

El trabajo ennoblece.


O mejor dicho, debiera ennoblecer. El trabajo es un aspecto de la vida que, si nos llena y nos hace mejores personas, puede ser una gran fuente de satisfacción. Lo importante es cómo enfocamos el trabajo con respecto a nuestra energía vital. ¿Resulta una fuente de vitalidad y gusto por vivir? ¿Es divertido y emocionante trabajar? ¿Nos sentimos útiles a la sociedad, a la organización, a nuestra comunidad, a nosotros mismos? Encuentro que demasiadas personas han renunciado a estas preguntas y a las aspiraciones que llevan implícitas.

La verdad es que para todos los seres humanos es central sentirnos importantes, capaces, queridos. En el cambiante mundo del trabajo, a veces se dificultan esas sensaciones tan básicas y relevantes.

A veces, por ejemplo, confundimos el sentirnos importantes con el sentirnos indispensables. Modelamos nuestro trabajo de manera que las cosas no pueden ocurrir si no estamos, si no firmamos, si no vemos, si no autorizamos. Esto, por supuesto, nos ayuda a sentirnos significativos. Por cierto, también nos atrapa en una jaula construida con esa significancia mal entendida. Nos quejamos de que nuestros colaboradores no deciden, no trabajan igual sin nosotros, no están comprometidos...y en secreto envidiamos su habilidad para ir al cine con la pareja, convivir con los hijos y tener amigos a quienes ven mas de una vez al año. No nos atrevemos a cambiar el patrón, porque entonces no estaríamos seguros de nuestra importancia. Si los tiempos fueran mejores, ¿trabajaríamos igual?

El éxito y la percepción que de él tengamos, también influye en nuestras actitudes hacia el trabajo. Tendemos a repetir acciones que nos han dado éxito y con las que nos sentimos plenamente competentes. Esto ocasiona muchas veces un desequilibrio, ya que tendemos a continuar haciendo lo que hacemos bien, aunque ya no sea lo que se requiere.

Por último, si nos gusta cómo nos sentimos cuando trabajamos y no tánto cuando no lo hacemos, tendemos a basar nuestra propia agradabilidad en una identidad profesional que se vuelve todo para nosotros.

En la era industrial, ganaba mas en todos sentidos quien producía mas cosas. Mas tiempo invertido en producción, mas objetos producidos. Entre mas rutinaria la tarea, mas cierto se volvía esto. Así que nos acostumbramos a valorar el trabajo arduo y largo como sinónimo de una persona admirable por su labor. Sin embargo, en la era de la información, lo que se valora mas y mas es el talento, la creatividad y las ideas. Tres cosas que salen mejor cuando uno está descansado, dispuesto y equilibrado en su vida.

¿Quieres saber cuál de estos desequilibrios se aplica a ti? Observa a tus héroes. ¿A quién admiras por su trabajo? ¿Qué le admiras? ¿Está en equilibrio?

Reflexiona con tu coach este aspecto de la vida tan central e importante. Explora acciones que puedes tomar- o dejar de tomar - hoy mismo para acercarte al equilibrio. Revalora y redefine tus conceptos de éxito y trabajo. Valdrá la pena, en todos los aspectos de tu vida.